- ¿Cómo surge la idea de Torso y Racimos, y Racimos?


- Racimos es uno de los proyectos en el que vengo trabajando estos últimos años, el cual se extiende en el tiempo tomando varias expresiones tanto en escultura, instalación, fotografía y, en este caso, las series gráficas Racimos y Torso y Racimos. Mi trabajo en general se centra en las relaciones entre cuerpo e identidad, así como en los condicionantes que generan el desarrollo de las mismas. A lo largo de mi trayectoria he trabajado de manera plural acerca del “otro”, contando siempre con colaboraciones y desarrollando una investigación en tercera persona, pero que deriva de una motivación personal hacia el significado de género y mi propio desarrollo. En Racimos oriento la investigación desde el “otro” hacia mi propio cuerpo, sentido e identificado como femenino. Es un ejercicio de auto-observación en el cual hablo del estigma que supone sentirse mujer y sus significados sociales, los cuales arranco y re-significo a través de la plástica. Racimos habla de la idea del sexo, los significados del género, sobre todo los que le da la sociedad, como las connotaciones erotizadas adquiridas hacia algunas partes del cuerpo. A través de la representación del pecho como elemento definitorio y generalista del género, queda su representación negada de identidad y extirpada del cuerpo que debiera portarlos, a modo de despojo. En este proceso se entabla una relación en el que en cada seno roto existe la intención de defenderlo, en cada seno retorcido se encuentra el afecto y la necesidad de preservarlo. En cada torsión se recupera toda su dignidad.

- ¿Sueles trabajar alrededor de la imagen de la belleza y la mujer desde el punto de vista crítico en tus obras?


- Mi obra no habla de la belleza, sino de identidad y significados sociales adquiridos. El cuerpo femenino siempre ha sido una constante en mi obra, desde Retóricas Corporales (2010) en el cual mujeres reflexionan acerca de sus cuerpos y su desarrollo identitario, hasta El Sexo fuerte (2017), donde se habla de los límites del género y su relación en aspectos como dominación masculina y violencia de género. O en este caso Racimos (2018-actual), donde existe un discurso muy explícito acerca del cuerpo femenino, sus atributos y los significados sociales que adquiere su representación, la crítica está muy presente. Considero el arte una herramienta muy potente de denuncia y educación, y como artista me parece una parte importante de mi trabajo contribuir a que esos mensajes lleguen.

- ¿Por qué eliges esta técnica para la obra?


- Como comentaba antes, este proyecto adquiere varios formatos de representación. En este caso, el dibujo es la manera que tengo de representar el discurso de una manera muy libre. Es un medio que me hace avanzar, por su inmediatez y simplicidad en cuanto logística (papel y bolígrafo) y en el que me encuentro muy cómoda, técnicamente hablando.

- ¿Es común en tus piezas que estudies temáticas en torno al cuerpo, el aspecto...?


- Sí, de hecho es el centro de mi investigación, cuerpo e identidad son la base de mi trabajo. A veces enfocado al género, y en otros trabajos como Arqueologías (2014) el discurso se encuentra más orientado a la supresión de los límites del mismo. Pero siempre hay una intención e interés hacia el cuerpo, y la manera en el que este nos condiciona en el desarrollo de las identidades.

- En Racimos y Torso, y en Racimos, expuestos en Attyck, hablas de desafiar las representaciones tradicionales del cuerpo de la mujer. ¿Podrías concretar?


- El cuerpo de la mujer siempre ha sido representado bajo una concepción patriarcal del mismo. La sexualización y el rol pasivo, con sus patrones estandarizados acerca de lo que debe ser y actuar una mujer es el mensaje transmitido en el arte, la publicidad, la educación, la religión… En Racimos represento el cuerpo femenino fragmentado, los pechos despojados bajo un discurso que habla de carne y despojos. El hecho de arrancar el pecho del cuerpo y mostrarlo de manera explícita y no normativa, reflexiona acerca de estos significados y cómo el público reacciona ante ella se suma al discurso generado de la obra. De hecho, actualmente sigo en desarrollo con las series gráficas  Racimos y Torso sobre Racimos, y en el proyecto Naturalezas y cuerpos

- Cuéntame la relación que estableces entre ser mujer y ser artista.


- Siempre he tenido inquietudes acerca de mi cuerpo, mi identidad, mi contexto... y el arte es la vía que encuentro para dar respuesta y seguir haciendo preguntas. El arte me ha ofrecido referentes, discursos, me abrió las puertas del feminismo y el pensamiento crítico. Me ha dado herramientas de denuncia y reflexión acerca de lo que supone ser mujer, hombre, y el significado social que eso conlleva. Así mismo, también me ha acercado a discursos no binarios que me resultan muy necesarios. En Racimos trabajo con mi discurso de mujer y cuerpo femenino, en el cual me reconozco e identifico, y el hecho de ser mujer y artista ha sido definitorio para este trabajo.


Racimos ha sido expuesto en el Centro Cultural Matadero Madrid, ha sido un proyecto seleccionado dentro del marco de Convocatorias de proyectos para el espacio extensión AVAM, junio 2018. Y la instalación Racimo #2. fue seleccionada en la XXXIV Muestra de Arte Joven en La Rioja (organiza Gobierno de La Rioja, Noviembre 2018).

Producto añadido al wishlist

(Aplicar cupón dto. ATTYCK1A al finalizar compra)