Del año 1927 es La fuente, obra de Marcel Duchamp. El artista francés vivía en Nueva York desde 1925. Una tarde, caminando por la Quinta Avenida hacia Central Park, acompañado por el artista Joseph Stella y el coleccionista de arte Walter Arensberg, que era su mecenas, se quedó parado ante un escaparate de objetos sanitarios. Entró y compró un urinario de pared, un Bedfordshire de la JL Mott Iron Works. Duchamp lo cargó hasta su estudio y lo firmó como R. Mutt, 1917.
Lo que hizo Marcel Duchamp es lo que en arte se conoce como ready-made, o sea, utilizar una pieza ya existente —los franceses lo llaman objet trouvé, es decir un objeto encontrado que no se considera artístico: en el caso de La fuente fue utilizar un urinario de porcelana como si fuera una escultura—. Aunque la exposición colectiva a la que Duchamp presentó la pieza (con el pseudónimo) establecía que todas las obras serían aceptadas, La fuente fue reti-rada. Hoy se considera un hito en el arte del siglo XX.

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