Estar frente a una obra de Neves Seara es mirarnos a nosotras mismas. Lejos de un discurso críptico o elitista, la artista construyesus piezas desde una hechura pasional, directa y poética, resultado de una revisión constante a su historia personal. Su obra, íntima, comprometida y honesta, atesora un susurro a voces en el que la artista superpone el discurso personal al político.
Seara creció embebida por la propia cultura colectiva gallega que la vio nacer. Apoyada por unos padres que alababan sus cualidades artísticas, con espacios de diálogo y rodeada por figuras femeninas y sus historias, la artista crea desde una fuerte vinculación emocional a su pasado. Como resultado, sus piezas evocan lo ancestral y lo innato. Influenciada por el concepto de tótem, el objeto cotidiano conduce la obra de la artista, que carga con el peso de la microhistoria, la suya. Lo cotidiano, entendido esto dentro de un rango desde lo acontecido a lo objetual, transita en su devenir creativo. Siempre orbitando alrededor de sí misma como mujer, la infancia, la memoria, lo oculto, la vulnerabilidad, el desamor y el duelo aparecen como elementos clave y recurrentes en su obra, ya sea mediante un discurso narrativo como a través de los elementos cotidianos que utiliza en sus piezas. A través de figuras femeninas del pasado personal, o de figuras mitológicas como Dalila o Medusa y de la cultura popular como las meigas, la artista reinterpreta en su historia contemporánea, el papel de esas mujeres no comprendidas en las que se refleja a través de la propia creación. Nos viene a decir que todas formamos parte de esta historia escrita por cronistas incompetentes, y la narra desde un punto de vista de mujer.


Seara entiende su arte como un tránsito, y por eso lo encontramos tan relacionado con el concepto de dolor. No son pocas las artistas que crean desde ese dolor físico o emocional, personal y social, lastre, estela y herida de guerra. Esta artista crea desde su propia necesidad catártica, para entenderse sí, pero también para transformarse. En consecuencia, es imposible entender sus piezas sin saberlas como herramientas legítimas en ese proceso consciente de claro crecimiento personal. El anhelo reside en embeberse del proceso y ahondar en su estado anímico para recorrerse. Por ello, como mujer se empeña en ahondar en todo aspecto relativo a su propia naturaleza a través de narrativas visuales y rituales que conectan con el ayer. Y es que sus piezas son testimonios para nosotros, y para ella, rastros de un proceso constructivo.

Artista multidisciplinar, lleva 18 años creando. Si bien utiliza la escritura, la pintura o la fotografía, se centra notoriamente en dos disciplinas artísticas: la instalación y la performance, ya que ambas tienen un ingrediente de intensidad personal que retorna de inmediato a la artista en el mismo proceso de creación. La diferencia entre ambas estriba en que en la performance, la artista está abierta a la improvisación del momento y construye a través de la retroalimentación con el público presente. No es de extrañar que ésta sea una de las dos disciplinas favoritas para Seara, ya que en su consecución misma, se conforma una conversación artista- espectador de consecuencias inmediatas que, en la artista, desata un torrente emocional intenso, óptimo por su innata capacidad transformadora.
Varios son los objetos que inserta en sus obras, pelo, corazón, cama, sillas, vestidos, sangre, maletas, arena o ceniza (Carta a mi madre), el objeto usado, propio, prestado, encontrado, heredado, antiguo y cotidiano, emerge del todo irremplazable como traductor irrefutable de su parte más profunda, elemento intervenido, reelaborado como pieza artística, talismán preciado al que traslada un significado y un poder simbólico. A través del resultado, sus piezas, nos muestra temas de actualidad propios, pero compartidos. Y es que cuando nos enfrentamos con una obra de Seara entendemos que ser mujer no es nada fácil, porque hay en nosotras rincones, demasiados, mal nombrados por terceras personas, inexplorados, temidos, dolorosos, poliédricos, controvertidos, propios, comunes, y en los mismos, intensidades sepultadas bajo un sistema de valores y educación patriarcales. Su obras, con ese fuerte carácter ritualítico, son de tierra, tocan lo material, aquello a lo que nos podemos asir y que nos permite traducir los territorios más emocionales. Es un diálogo abierto de mujer a mujer, que nos encuentra en representaciones comunes.

Fragmento del artículo escrito por Barbara Velasco Ghisleri y publicado en Mujeres Mirando Mujeres.
Artículo completo en https://mujeresmirandomujeres.com/neves-seara-barbara-velasco/

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