Retrato de la Infanta Doña María...

Retrato de la Infanta Doña María Cristina de España. (Desconocido)

9.000 €

Detalles del producto

Disciplina
Pintura
Obra única
Técnica
Óleo
Serie
No
Dimensiones
177 x 134 cm

Descripción

La obra
Óleo sobre lienzo.
Descripción teórica
Procedencia: Colección del Emperador Pedro II de Brasil. Colección de S.A.R. Karoline, Princesa de Sachsen Coburg Gotha. Colección de un noble. - Venta de Doroteum. Viena. 12.03.98. Exposiciones: “Pintura Española del Siglo XIX”. Albacete. Centro Cultural CCM. Sala de Exposiciones del 16.1.04 al 20.2.04 Toledo. Museo de Santa Cruz. Del 27.2.04 al 27.3.04 Cuenca. Casa Zavala. Del 31.3.04 al 28.04.04. Talavera de la Reina. Centro Cultural CCM San Prudencio. Del 6 al 30.5.04. Bibliografía: Catálogo de la exposición "Pintura Española del Siglo XIX" página 39.
El artista
Madrid (España)
Madrid, 1825-189.
Luis de Madrazo y Kunt cultivó los géneros de historia, el religioso y el retrato. Fue profesor supernumerario y director de la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, comendador de la orden de Isabel la Católica y académico de número de la Real Academia de San Fernando. Comenzó su formación en el estudio de su padre, José de Madrazo, y posteriormente asistió a la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1845 colaboró como dibujante en la publicación El Semanario Pintoresco. Tres años más tarde se trasladó a Roma para ampliar sus estudios, acudiendo a la Academia Nacional de San Lucas y a la de Francia en la Villa Médicis. Allí, por mediación de Antonio Solá, conoció a Friedrich Overbeck, que le influyó en la forma de interpretar sus obras siguiendo la estética nazarena. Posteriormente viajó a París, Venecia, Múnich, Berlín y en la década de 1890 se instaló en Pompeya junto a los pintores Bernardino Montañés y Francisco Sainz. Al regresar a España, desarrolló su carrera docente en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y se introdujo en los ambientes artísticos madrileños de mano de su padre y de su hermano Federico.

En su faceta de pintor, se dedicó casi en exclusiva a la realización de retratos para organismos oficiales y para la nobleza. Remitió asiduamente sus obras a certámenes nacionales e internacionales. Obtuvo un gran éxito en la Exposición Universal de París de 1855 y una medalla de primera clase en la Nacional de Bellas Artes del año siguiente, así como medalla de plata en la Exposición Franco-Española de 1864. Sus cuadros se caracterizan por la pureza de líneas, junto a la nitidez cromática y lumínica dentro de la más estricta estética nazarena. Entre los numerosos retratos que pintó destacan el del pintor Vicente Palmaroli en el Museo del Prado; la condesa de Rocalí, en el Museo Lázaro Galdiano; el del cardenal Ceferino González, en la catedral de Toledo, y el del General Prim, en el palacio del Senado.
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